A poco más de 24 horas de la cinematográfica liberación de un detenido en La Plata, bajo una lluvia de balas, se intensifican los rastrillajes en procura de lograr su recaptura. Para eso, según alertaron fuentes ligadas a la investigación, se lo busca por distintas madrigueras de la Ciudad, algunas de ellas cercanas al búnker que tenía en la megatoma con pileta de natación, palmeras y aire acondicionado.
Los mismos voceros indicaron que también hay despliegue de fuerzas en toda la zona sur del Conurbano, donde se cree que pudo buscar refugio.
Se trata de Bahiano Ismael Bobadilla Romero, de 25 años, que muestra un palmarés delictivo poco habitual para su corta edad, incluyendo dos causas por homicidio de su época de menor de edad, expresaron en tribunales.
Los detectives, en tanto, siguen analizando los elementos incautados en la noche del lunes en Quilmes, donde capturaron a un acusado de formar parte del plan criminal de evasión.
El acusado, de 31 años, al que el fiscal Juan Menucci muy probablemente indague en la jornada de hoy, después de oficializar el requerimiento de detención y aguardar la resolución de la juez de garantías, Marcela Garmendia, que se presume será favorable a esa petición, tenía un teléfono celular, que puede ser clave para llegar al resto de la organización.
Por tal motivo, como es protocolo, es muy probable que ese aparato sea sometido a peritajes para conocer con quién se mensajeaba y el contenido de las conversaciones.
Como este diario publicó en su edición anterior, el golpe comando se registró en la puerta de la sede de los juzgados de Responsabilidad Penal Juvenil de nuestra ciudad, situados sobre la avenida 7 entre 524 y 525 de Tolosa.
Allí “el Bahiano” debía cumplir una diligencia procesal, más allá de que hace tiempo dejó de ser menor.
Sin embargo, como ese organismo es el que actúa como juzgado de ejecución de penas, los comparendos ante las autoridades del fuero son frecuentes y habituales, pese a que se haya superado los 18 años, como es el caso.
En ese contexto, su presencia en el lugar era conocida por la banda que fue a su rescate y que efectuó unos 30 disparos con armas de puño y al menos una ametralladora.
De milagro, en esa cuadra, que pareció una escena de guerra, no hubo heridos de bala.
Pese a que varios autos y hasta un micro penitenciario quedaron como un colador, con orificios por todos lados, nadie resultó lesionado.
En realidad, hubo dos agentes con traumatismos, pero cuya situación no reviste gravedad.
“La verdad, para la magnitud del incidente, se trató de un golpe limpio”, reconoció un jefe policial.
Bobadilla Romero ya había sido noticia antes de este episodio cuando personal de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado allanó un lote que le pertenecería en la megatoma de Los Hornos, a la altura de la calle 77 entre 142 y 143, donde encontró un pileta de natación, palmeras y un container equipado a todo lujo.
También contaba con una casilla rodante en buen estado de uso y conservación y, dicen, hasta depósitos de armas bajo tierra.
En base a los datos brindados por los investigadores, por si faltaba algún lazo o conexión, allí identificaron a quien sería su pareja, de 29 años.
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